COVID-19



COVID-19



POR UN NUEVO FUTURO

Desde kilohercios & decibelios esperamos que todos vosotros, vuestros familiares, amigos y conocidos, estéis bien. Estamos atravesando unos momentos muy complicados y, antes de nada, deseamos enviaros mucho ánimo y sincero cariño.


Todos somos plenamente conscientes de la extrema gravedad de lo que estamos viviendo y ahora sabemos que esta dura situación va a durar mucho más de lo que en un principio podíamos esperar. Es cierto que en estos momentos resulta muy difícil tener una buena perspectiva, y más si tenemos en cuenta los mensajes contradictorios y las cifras trágicas que aparecen a diario en los medios de comunicación; sin embargo, creemos que debemos ponernos en marcha para, lo antes posible, reiniciar juntos un nuevo camino.

 
Obviamente, la prioridad es la salud de todos. Por este motivo, los pasos que daremos siempre estarán guiados por esta premisa. El día 13 de marzo cerramos por completo nuestras instalaciones. En aquel momento era muy difícil saber qué decisiones tomar, qué tipo de medidas y durante cuanto tiempo, debido a la situación inédita y desconocida, causada por la COVID-19. Ha pasado más de un mes desde entonces y, aún a día de hoy, hay mas preguntas que respuestas.

 
Estos días de confinamiento nos han servido para reflexionar enormemente sobre el futuro de nuestra profesión. No hemos dejado de pensar ni un solo momento en los posibles caminos y soluciones que podríamos tomar para regresar a nuestra actividad. Con la evolución de la pandemia, día tras día, hemos ido cambiando nuestro punto de vista, reestructurando la idea de futuro que teníamos el día anterior. Suponemos que, como todos, durante un tiempo pensamos en protegernos de la tormenta, cruzando los dedos para que no nos cogiera ni a nosotros ni a ninguno de los nuestros, hibernar unas semanas, dos, tres, cuatro a lo sumo y, cuando escampara, si habíamos tenido suerte, si todo había salido bien, salir de nuestro refugio y retomar nuestras vidas, con muchas ganas, con bastantes anécdotas y algunas o muchas deudas más. En definitiva, nada que no pudiésemos soportar cuando nuestras vidas retornaran a la normalidad. Pero ahí está la clave, el error de esa idea está en que debemos entender que no vamos a retornar a la normalidad que dejamos hace un mes. Esa normalidad ya no existirá. El futuro será diferente y tenemos que crear entre todos una nueva normalidad. Una nueva manera de relacionarnos diariamente. Una nueva manera de vivir juntos.

 
Somos conscientes de que lo que aquí os decimos es difícil de aceptar. Nosotros somos los primeros a los que les ha costado asumir este cambio de perspectiva, pero creemos que es fundamental aceptar que la vida no será como la que dejamos hace un mes. Reconocerlo es el primer paso para ponernos en marcha con el ánimo renovado, pero es fundamental hacerlo sin cometer el error de subestimar a la COVID-19 y, sobre todo, sin ponernos en peligro a nosotros y a los demás.

 
Tal y como lo vemos desde kilohercios & decibelios, con el paso de las semanas, se empezarán a reducir los niveles de confinamiento, posiblemente con fluctuaciones de intensidad dependiendo del nivel de infectados en cada momento, y la consiguiente presión sobre el sistema sanitario. Pero ese relajamiento no significará en ningún caso el final de la pandemia ni del peligro de contagio, y, por supuesto, tampoco significará que vayamos a volver a nuestras vidas de antes.

 
Siguiendo las recomendaciones científicas, ese des-confinamiento, siempre lo haremos con equipos de protección individual (EPI), manteniendo las distancias preventivas entre cada uno de nosotros y con el máximo control higiénico posible, por lo menos hasta que exista un vacuna para el SARS-CoV-2. Desgraciadamente, según los científicos, esta vacuna no aparecerá antes de 12 o 18 meses (1). Cosa que ya sería extraordinaria, solo hay que pensar que normalmente para hacer una vacuna se precisan muchos años, incluso algunas décadas de trabajo de laboratorio y de análisis de toxicidad primero en animales y luego en pequeños grupos de población para descartar graves efectos secundarios que pueden aparecer en un futuro, sin contar con el tiempo de fabricación y distribución. Pero desde luego, si ahora hay un objetivo mundial es ese. Conseguiremos esa vacuna.

 
Pero por ahora, y en los próximos meses, nos tenemos que enfocar en los sistemas de prevención. Como todos podéis imaginar, estos EPIs pueden ser de mayor o menor nivel de protección y fiabilidad, de última tecnología o domésticos, pero, desde luego, por las características propias de la vía de transmisión del SARS-CoV-2, fundamentalmente debemos protegernos la nariz y la boca con mascarillas y muy posiblemente los ojos con gafas, e incluso los oídos con tapones o auriculares de protección.

 
Pero es evidente que en nuestro sector estos sistemas de protección tienen un problema enorme de implantación, pues, desgraciadamente, los actores y actrices, locutores y locutoras no podéis realizar vuestro trabajo con mascarillas. Hay que ser conscientes de que, como señalan los informes científicos, simplemente al hablar se emiten millones de partículas que pueden contaminar las superficies y objetos que se encuentran hasta a 2 metros de distancia del emisor (2), y todos sabemos que en vuestro trabajo, en muchas ocasiones, se habla con un nivel de intensidad muy elevado. Dependiendo de la interpretación requerida, chillar, llorar e incluso suspirar a menos de un palmo del micrófono y en una habitación cerrada, es parte esencial de vuestro día a día.

 
Entendemos que pueden existir diferentes puntos de vista. De hecho, como hemos indicado antes, esta situación es tan extraordinaria y nueva para toda la humanidad que incluso dentro del mundo científico no encontramos una voz única y definitiva. Pero, desde luego, apoyándonos en los criterios científicos que consideramos mas fiables, nosotros pensamos que pretender desinfectar, tanto las salas de grabación, como las propias herramientas (fundamentalmente el micrófono) entre una sesión y otra, es una solución errónea y muy peligrosa para la salud de todos.

 
Como bien sabéis, en las salas de grabación, tanto las paredes como los techos están recubiertos, en gran parte de sus superficies, con materiales absorbentes tipo esponja o textil, donde, según los informes científicos, el virus puede permanecer activo hasta 24 horas (3). Estas superficies únicamente podrían ser desinfectadas rociándolas con ingentes cantidades de productos alcohólicos, o desmontando esos materiales, lavándolos con detergentes y a altas temperaturas, (como hay que hacer con la ropa) y una vez desinfectados y secos, volver a colocarlos para la siguiente sesión. Pretender hacer esto es, obviamente, ridículo.

 
En cuanto a la limpieza y desinfección a nivel bacteriológico de los micrófonos, es prácticamente, por no decir completamente, imposible. Baste pensar en los incontables recovecos que hay entre las piezas que los componen y en la fragilidad de alguna de ellas (por ejemplo, es imposible limpiar por contacto o con productos líquidos la pieza mas importante de un micrófono, la membrana). Por esta razón, la única posibilidad sería aislar el micrófono utilizado, tras cada sesión de grabación, durante un periodo prudencial para que la posible contaminación desapareciera de sus superficies, antes de volver a utilizar ese micrófono en otra sesión. Por si no fuera ya todo esto complicado, según los informes científicos, en las superficies metálicas o plásticas, que es de lo que están hechos los micrófonos, el SARS-CoV-2 puede permanecer activo hasta 72 horas (4). 

 
Otro aspecto importante que hay que tener en cuenta es que las salas de grabación, por sus características de aislamiento acústico, son espacios muy difíciles de airear, y sin querer entrar en polémicas, pues sobre esto hay muchos menos estudios científicos definitivos, hoy por hoy, no podemos asegurar que el SARS-CoV-2 no se quede en suspensión en el aire durante mas tiempo del que en un principio se pensaba (5).

 
Desgraciadamente, por lo dicho, consideramos que no hay nadie capaz de garantizar la desinfección total de una manera constante y eficaz, y por tanto, de asegurar, sesión tras sesión, la no contaminación de un espacio de trabajo compartido por personas sin mascarillas, como son las salas de grabación.

 
Por estos motivos creemos que la manera de realizar nuestro trabajo ha cambiado, y no solo para unas semanas, sino para meses o incluso para años. Pero esto que es tan difícil de aceptar en un primer momento, no tiene porque ser negativo, sino una oportunidad para crear un nuevo camino, una nueva normalidad, y dedicarnos a lo que nos gusta, tanto técnicos/as de sonido, directores/as y actores y actrices. 

 
Desde kilohercios & decibelios la única solución realmente segura que vemos, ya que nos parece obvio que los actores y actrices, locutores y locutoras no pueden compartir las salas de grabación ni los micrófonos, es que cada uno de vosotros tenga su propia sala de grabación de uso exclusivo. Algunos de vosotros ya tendréis equipo, incluso cabinas profesionales y otros, desgraciadamente, no contéis con ninguna de estas cosas e incluso tengáis serias restricciones de espacio en vuestras casas. Pero para eso estamos aquí. Para eso es este comunicado. Desde kilohercios & decibelios queremos hacer todo lo posible para ayudar, asesorar y apoyar a todos y cada uno de vosotros a lo largo de este proceso, con la intención de que os podáis montar en poco tiempo las instalaciones necesarias para desarrollar vuestra actividad laboral. Sabemos que será complicado, y que tendremos que encontrar soluciones particulares para cada caso, estudiando las circunstancias de cada uno de vosotros, pero al igual que no es el momento de apartar la mirada y no ver la situación en la que estamos, tampoco es el momento de bajar los brazos y esperar a que milagrosamente volvamos a la situación de antes de la COVID-19.

 
Este es un mensaje de ánimo, realista y muy pensado, pero profundamente positivo, porque sinceramente creemos que podemos conseguir levantarnos todos juntos de esto y crear una nueva normalidad donde podamos ganarnos la vida de la manera que mejor sabemos.

 
Estamos estudiando y preparando todos los procesos técnicos y los protocolos que pondremos en marcha para facilitaros el trabajo y poder colaborar on line en las sesiones de grabación. Lo que planteamos es una colaboración real, con soporte técnico y artístico. La solución es crear juntos el futuro.

 
Os pedimos que os descarguéis el formulario, introduzcáis toda la información que podáis y nos lo reenviéis a hola@khzdb.com. De este modo, al tener fichas individualizadas de cada uno de vosotros, podremos buscar soluciones específicas y eficaces.

 

Un abrazo muy grande, mucho ánimo y cuidaos mucho.

 

 

(1) MIT Technolochy Review, 13 marzo 2020. (ir al artículo)

(2) (3) (4) (5) Ministerio de Sanidad del Gobierno de España, "INFORMACIÓN CIENTÍFICA-TÉCNICA, Enfermedad por coronavirus, COVID-19", actualización 4 de abril 2020. Articulo 1.3.2 Mecanismo de transmision humano-humano - página 5. (ir al documento)

 

Desde kilohercios & decibelios esperamos que todos vosotros, vuestros familiares, amigos y conocidos, estéis bien. Estamos atravesando unos momentos muy complicados y, antes de nada, deseamos enviaros mucho ánimo y sincero cariño.


Todos somos plenamente conscientes de la extrema gravedad de lo que estamos viviendo y  ahora sabemos que esta dura situación va a durar mucho más de lo que en un principio podíamos esperar. Es cierto que en estos momentos resulta muy difícil tener una buena perspectiva, y más si tenemos en cuenta los mensajes contradictorios y las cifras trágicas que aparecen a diario en los medios de comunicación; sin embargo, creemos que debemos ponernos en marcha para, lo antes posible, reiniciar juntos un nuevo camino.

 
Obviamente, la prioridad es la salud de todos. Por este motivo, los pasos que daremos siempre estarán guiados por esta premisa. El día 13 de marzo cerramos por completo nuestras instalaciones. En aquel momento era muy difícil saber qué decisiones tomar, qué tipo de medidas y durante cuanto tiempo, debido a la situación inédita y desconocida, causada por la COVID-19. Ha pasado más de un mes desde entonces y, aún a día de hoy, hay mas preguntas que respuestas.

 
Estos días de confinamiento nos han servido para reflexionar enormemente sobre el futuro de nuestra profesión. No hemos dejado de pensar ni un solo momento en los posibles caminos y soluciones que podríamos tomar para regresar a nuestra actividad. Con la evolución de la pandemia, día tras día, hemos ido cambiando nuestro punto de vista, reestructurando la idea de futuro que teníamos el día anterior. Suponemos que, como todos, durante un tiempo pensamos en protegernos de la tormenta, cruzando los dedos para que no nos cogiera ni a nosotros ni a ninguno de los nuestros, hibernar unas semanas, dos, tres, cuatro a lo sumo y, cuando escampara, si habíamos tenido suerte, si todo había salido bien, salir de nuestro refugio y retomar nuestras vidas, con muchas ganas, con bastantes anécdotas y algunas o muchas deudas más. En definitiva, nada que no pudiésemos soportar cuando nuestras vidas retornaran a la normalidad. Pero ahí está la clave, el error de esa idea está en que debemos entender que no vamos a retornar a la normalidad que dejamos hace un mes. Esa normalidad ya no existirá. El futuro será diferente y tenemos que crear entre todos una nueva normalidad. Una nueva manera de relacionarnos diariamente. Una nueva manera de vivir juntos.

 
Somos conscientes de que lo que aquí os decimos es difícil de aceptar. Nosotros somos los primeros a los que les ha costado asumir este cambio de perspectiva, pero creemos que es fundamental aceptar que la vida no será como la que dejamos hace un mes. Reconocerlo es el primer paso para ponernos en marcha con el ánimo renovado, pero es fundamental hacerlo sin cometer el error de subestimar a la COVID-19 y, sobre todo, sin ponernos en peligro a nosotros y a los demás.

 
Tal y como lo vemos desde kilohercios & decibelios, con el paso de las semanas, se empezarán a reducir los niveles de confinamiento, posiblemente con fluctuaciones de intensidad dependiendo del nivel de infectados en cada momento, y la consiguiente presión sobre el sistema sanitario. Pero ese relajamiento no significará en ningún caso el final de la pandemia ni del peligro de contagio, y, por supuesto, tampoco significará que vayamos a volver a nuestras vidas de antes.

 
Siguiendo las recomendaciones científicas, ese des-confinamiento, siempre lo haremos con equipos de protección individual (EPI), manteniendo las distancias preventivas entre cada uno de nosotros y con el máximo control higiénico posible, por lo menos hasta que exista un vacuna para el SARS-CoV-2. Desgraciadamente, según los científicos, esta vacuna no aparecerá antes de 12 o 18 meses (1). Cosa que ya sería extraordinaria, solo hay que pensar que normalmente para hacer una vacuna se precisan muchos años, incluso algunas décadas de trabajo de laboratorio y de análisis de toxicidad primero en animales y luego en pequeños grupos de población para descartar graves efectos secundarios que pueden aparecer en un futuro, sin contar con el tiempo de fabricación y distribución. Pero desde luego, si ahora hay un objetivo mundial es ese. Conseguiremos esa vacuna.


Pero por ahora, y en los próximos meses, nos tenemos que enfocar en los sistemas de prevención. Como todos podéis imaginar, estos EPIs pueden ser de mayor o menor nivel de protección y fiabilidad, de última tecnología o domésticos, pero, desde luego, por las características propias de la vía de transmisión del SARS-CoV-2, fundamentalmente debemos protegernos la nariz y la boca con mascarillas y muy posiblemente los ojos con gafas, e incluso los oídos con tapones o auriculares de protección.

 
Pero es evidente que en nuestro sector estos sistemas de protección tienen un problema enorme de implantación, pues, desgraciadamente, los actores y actrices, locutores y locutoras no podéis realizar vuestro trabajo con mascarillas. Hay que ser conscientes de que, como señalan los informes científicos, simplemente al hablar se emiten millones de partículas que pueden contaminar las superficies y objetos que se encuentran hasta a 2 metros de distancia del emisor (2), y todos sabemos que en vuestro trabajo, en muchas ocasiones, se habla con un nivel de intensidad muy elevado. Dependiendo de la interpretación requerida, chillar, llorar e incluso suspirar a menos de un palmo del micrófono y en una habitación cerrada, es parte esencial de vuestro día a día.

 
Entendemos que pueden existir diferentes puntos de vista. De hecho, como hemos indicado antes, esta situación es tan extraordinaria y nueva para toda la humanidad que incluso dentro del mundo científico no encontramos una voz única y definitiva. Pero, desde luego, apoyándonos en los criterios científicos que consideramos mas fiables, nosotros pensamos que pretender desinfectar, tanto las salas de grabación, como las propias herramientas (fundamentalmente el micrófono) entre una sesión y otra, es una solución errónea y muy peligrosa para la salud de todos.

 
Como bien sabéis, en las salas de grabación, tanto las paredes como los techos están recubiertos, en gran parte de sus superficies, con materiales absorbentes tipo esponja o textil, donde, según los informes científicos, el virus puede permanecer activo hasta 24 horas (3). Estas superficies únicamente podrían ser desinfectadas rociándolas con ingentes cantidades de productos alcohólicos, o desmontando esos materiales, lavándolos con detergentes y a altas temperaturas, (como hay que hacer con la ropa) y una vez desinfectados y secos, volver a colocarlos para la siguiente sesión. Pretender hacer esto es, obviamente, ridículo.

 
En cuanto a la limpieza y desinfección a nivel bacteriológico de los micrófonos, es prácticamente, por no decir completamente, imposible. Baste pensar en los incontables recovecos que hay entre las piezas que los componen y en la fragilidad de alguna de ellas (por ejemplo, es imposible limpiar por contacto o con productos líquidos la pieza mas importante de un micrófono, la membrana). Por esta razón, la única posibilidad sería aislar el micrófono utilizado, tras cada sesión de grabación, durante un periodo prudencial para que la posible contaminación desapareciera de sus superficies, antes de volver a utilizar ese micrófono en otra sesión. Por si no fuera ya todo esto complicado, según los informes científicos, en las superficies metálicas o plásticas, que es de lo que están hechos los micrófonos, el SARS-CoV-2 puede permanecer activo hasta 72 horas (4). 

 
Otro aspecto importante que hay que tener en cuenta es que las salas de grabación, por sus características de aislamiento acústico, son espacios muy difíciles de airear, y sin querer entrar en polémicas, pues sobre esto hay muchos menos estudios científicos definitivos, hoy por hoy, no podemos asegurar que el SARS-CoV-2 no se quede en suspensión en el aire durante mas tiempo del que en un principio se pensaba (5).

 
Desgraciadamente, por lo dicho, consideramos que no hay nadie capaz de garantizar la desinfección total de una manera constante y eficaz, y por tanto, de asegurar, sesión tras sesión, la no contaminación de un espacio de trabajo compartido por personas sin mascarillas, como son las salas de grabación.

 
Por estos motivos creemos que la manera de realizar nuestro trabajo ha cambiado, y no solo para unas semanas, sino para meses o incluso para años. Pero esto que es tan difícil de aceptar en un primer momento, no tiene porque ser negativo, sino una oportunidad para crear un nuevo camino, una nueva normalidad, y dedicarnos a lo que nos gusta, tanto técnicos/as de sonido, directores/as y actores y actrices. 

 
Desde kilohercios & decibelios la única solución realmente segura que vemos, ya que nos parece obvio que los actores y actrices, locutores y locutoras no pueden compartir las salas de grabación ni los micrófonos, es que cada uno de vosotros tenga su propia sala de grabación de uso exclusivo. Algunos de vosotros ya tendréis equipo, incluso cabinas profesionales y otros, desgraciadamente, no contéis con ninguna de estas cosas e incluso tengáis serias restricciones de espacio en vuestras casas. Pero para eso estamos aquí. Para eso es este comunicado. Desde kilohercios & decibelios queremos hacer todo lo posible para ayudar, asesorar y apoyar a todos y cada uno de vosotros a lo largo de este proceso, con la intención de que os podáis montar en poco tiempo las instalaciones necesarias para desarrollar vuestra actividad laboral. Sabemos que será complicado, y que tendremos que encontrar soluciones particulares para cada caso, estudiando las circunstancias de cada uno de vosotros, pero al igual que no es el momento de apartar la mirada y no ver la situación en la que estamos, tampoco es el momento de bajar los brazos y esperar a que milagrosamente volvamos a la situación de antes de la COVID-19.

 
Este es un mensaje de ánimo, realista y muy pensado, pero profundamente positivo, porque sinceramente creemos que podemos conseguir levantarnos todos juntos de esto y crear una nueva normalidad donde podamos ganarnos la vida de la manera que mejor sabemos.

 
Estamos estudiando y preparando todos los procesos técnicos y los protocolos que pondremos en marcha para facilitaros el trabajo y poder colaborar on line en las sesiones de grabación. Lo que planteamos es una colaboración real, con soporte técnico y artístico. La solución es crear juntos el futuro.

 
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Un abrazo muy grande, mucho ánimo y cuidaos mucho.

 

 

(1) MIT Technolochy Review, 13 marzo 2020. (ir al artículo)

(2) (3) (4) (5) Ministerio de Sanidad del Gobierno de España, "INFORMACIÓN CIENTÍFICA-TÉCNICA, Enfermedad por coronavirus, COVID-19", actualización 4 de abril 2020. Articulo 1.3.2 Mecanismo de transmision humano-humano - página 5. (ir al documento)

 

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